7 Actitudes para prevenir la depresión

Para prevenir esta enfermedad debemos pensar en un cambio completo de estilo de vida. ¿Qué tal revisar nuestras actitudes?

Lorena Burgos Bishop

Licenciada en psicología

5 Artículos


10 de septiembre de 2020

En el mes de la salud mental hablamos sobre depresión…

La depresión es una enfermedad que afecta a unos 300 millones de personas a nivel mundial según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Eso corresponde a un 4 por ciento de la población mundial. 

Debido a la actual situación mundial provocada por la pandemia de covid-19, han aumentado considerablemente los casos de depresión y otras afecciones de salud mental. Si bien es cierto que muchas de las condiciones que provocan esto escapan a nuestro control, aun así, es mucho lo que se puede hacer desde el terreno de la prevención. Debemos tener en cuenta que siempre hay dos caras de una misma moneda, y hoy te invitamos a dar una mirada diferente a este flagelo.

¿Se puede prevenir la depresión?

Si. Como toda enfermedad, en líneas generales se puede prevenir. 

¿Esto quiere decir que siguiendo ciertos pasos tengo la garantía de no sufrir depresión? No. Como en cualquier aspecto de la salud, la prevención es fundamental, pero no es garantía de salud. Hay circunstancias que no solo escapan a nuestro control, sino que muchas veces superan nuestra capacidad personal de afrontamiento, como puede ser el caso del fallecimiento de un ser querido, por ejemplo.

Entonces, ¿cómo podemos prevenir la depresión? 

Para prevenir esta enfermedad como tantas otras, debemos pensar en un cambio completo de estilo de vida. Hoy te vamos a proponer 7 actitudes básicas para lograrlo.

7 Actitudes para prevenir la depresión:

  • 1. Cultiva una actitud positiva siempre. A veces el lado positivo de las cosas no es lo primero que vemos ya sea porque no estamos acostumbrados a ser positivos, o porque la situación es tan adversa que no le encontramos el lado bueno. Sin embargo, toda situación de la vida por dolorosa que sea tiene su potencial de bendición. Hay que aprender a encontrarlo. Piensa cómo esto que vives puede llegar a transformarse en una bendición en tu vida. 
  • 2. Vigila la calidad de tus pensamientos. Nuestros pensamientos son la materia prima de nuestras actitudes y de nuestros actos. Por eso es que somos lo que pensamos. Si tenemos pensamientos de superación personal, eso lograremos no importa los vientos que soplen en contra. Y si los tenemos de fracaso y autolimitaciones, esa será nuestra realidad, aunque todo esté a nuestro favor. Es la calidad de nuestros pensamientos lo que determina gran parte de los resultados.
  • 3. Vive los 8 remedios naturales: Podemos formar un acróstico con la inicial de cada remedio natural formando la palabra ADELANTE.

El secreto de estos ocho remedios naturales está en que no son un programa especial como una dieta para bajar de peso. Deben transformarse en un nuevo estilo de vida que posicionará nuestro cuerpo y nuestra mente, junto con nuestras emociones, en un estado de equilibrio.

  • 4. Conoce y respeta los límites personales. Entre el agotamiento y la depresión hay apenas un paso. Por eso es que cualquiera puede llegar a una depresión dadas las condiciones. Respetar tus propios tiempos y reserva de energías es muy importante. Son tan únicos como tú mismo. Cada quien tiene su propio ritmo y no tiene por qué ser comparado o medido con el ritmo de otros. Debes aprender a decir que “NO” cuando sea necesario para evitar llegar al agotamiento. 
  • 5. Cuida y haz respetar tu espacio personal. El espacio personal es ese espacio físico y de tiempo que forma parte de tu intimidad y de tu identidad personal. En ese espacio recargas tus energías y nutres tu persona física, mental y espiritualmente. Según el temperamento, cada persona necesita más o menos espacio propio. Lo importante es conocer tu necesidad de espacio y no dejarte invadir, porque cuando eso pasa pierdes autonomía, control e identidad.
  • 6. Perdona. Tal vez nada quita tanto la paz mental como los problemas no resueltos con otras personas, o incluso con nosotros mismos. El perdón al prójimo y a nosotros mismos nos brinda la posibilidad de dejar atrás rencores, culpas y comenzar una nueva página en nuestra vida con paz en el corazón. Ese perdón, no viene de nosotros, es un don de Dios. Solo él puede ayudarnos a perdonar a quien nos ha herido o fallado y a perdonarnos por la forma como hemos fallado o herido a otros. Cuanto antes perdonemos, antes va a llegar la paz que nuestra mente necesita.
  • 7. Ama.  En cierta ocasión un intérprete de la ley le preguntó a Jesús cuál era el gran mandamiento. A lo que el Maestro respondió, como cita Mateo 12: 37 al 39: 

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 

Aquí tenemos una trilogía del amor que no debemos olvidar ni descuidar, especialmente en cuanto al orden de los factores: El primer paso es amar a Dios. Por consecuencia de ese amor, vamos a amarnos a nosotros mismos, y eso nos va a capacitar para amar correcta y sanamente a los demás y dejarnos amar sanamente también.

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