Fatiga crónica – síntoma o síndrome

Uno de los factores más difíciles de afrontar es la incomprensión, y la intolerancia del entorno, que muchas veces por desconocimiento no ayudan a sobrellevar la enfermedad

Lorena Burgos Bishop

Licenciada en psicología

3 Artículos


31 de octubre de 2019

¿Qué es? 

Si hablamos de fatiga crónica podemos estar hablando de dos cosas muy diferentes: Una es la fatiga crónica como síntoma de una enfermedad, como por ejemplo la depresión, o como síntoma del estrés. Y otra muy diferente es hablar sobre el síndrome de fatiga crónica como enfermedad.

Fatiga crónica como síntoma

En el caso de la fatiga crónica como síntoma es necesario reconocer cuales son los factores que nos llevan a estar permanentemente cansados y abordar primero la raíz del problema. Para esto será prioritario acudir a un especialista para descartar si existe una enfermedad, o reorganizar nuestro estilo de vida, si el motivo es el estrés.

Al ser la fatiga un síntoma, sin dudas realizar un tratamiento de la enfermedad que lo causa y comenzar un cambio de estilo de vida va a mejorar significativamente la situación incluso hasta llegar a un restablecimiento total y permanente de la vitalidad y la energía.

Tips para abordar la fatiga crónica como síntoma:

  • Respeta tus horas de descanso diario, semanal y anual.
  • Evita el uso de pantallas hasta dos horas antes de dormir.
  • Consume una cena liviana por lo menos dos horas antes de dormir.
  • Respeta y defiende tu espacio personal. Ese espacio físico y de tiempo donde te recuperas física, mental y espiritualmente.
  • Aprende a usar una agenda realista, donde marques cada día solo las responsabilidades que eres capaz de cumplir.
  • De ser posible, distribuye los desafíos más grandes a lo largo de la semana de forma más o menos equitativa.
  • Aprende a decir NO a actividades o responsabilidades que no quieres o no puedes realizar.
  • Aliméntate de manera equilibrada, evitando exceso de azúcares y bebidas cola y consumiendo abundancia de frutas y verduras crudas, además de frutos secos.
  • Realiza ejercicio aeróbico por lo menos treinta minutos diarios.
  • Practica ejercicios de respiración profunda.
  • Evita las largas horas de trabajo rutinario variando actividades y postura corporal.

Síndrome de fatiga crónica

Por otro lado, el síndrome de fatiga crónica, SFC por sus siglas, es una enfermedad compleja, crónica, de origen desconocido, que se caracteriza por la presencia de fatiga (física y mental), intensa, debilitante y grave, que persiste seis o más meses y de carácter oscilante y sin causa aparente específica. Interfiere con las actividades habituales, no disminuye con el reposo, empeora con el ejercicio y se asocia a manifestaciones sistémicas generales, físicas y neuropsicológicas. (1)

Según estadísticas es una enfermedad que afecta entre el 2,6% y el 2,8 % de la población general y es más frecuente en las mujeres que en los hombres, afectando a 1 hombre cada 9 mujeres. (2)

Síntomas habituales del síndrome de fatiga crónica:

  • Cansancio físico y mental persistente que no disminuye con el reposo.
  • Los síntomas empeoran luego de un esfuerzo físico o mental.
  • Insomnio o somnolencia.
  • Dificultades de concentración y memoria.
  • Hipersensibilidad a la luz y/o los ruidos.
  • Fiebre.
  • Mareos.
  • Dolor.
  • Alteraciones gastrointestinales.
  • Alteraciones del humor.

A la fecha no hay un tratamiento efectivo para curar la enfermedad. Se busca más bien aliviar los síntomas a través de un abordaje interdisciplinario. Asimismo, orientar al paciente a adoptar un nuevo estilo de vida con hábitos que favorezcan una mejor calidad de vida.

Es muy importante además el abordaje psicológico de todo el entorno familiar directo, ya que uno de los factores más difíciles de afrontar es la incomprensión, y la intolerancia del entorno, que muchas veces por desconocimiento no ayudan a sobrellevar la enfermedad e incluso la empeoran.

¿Qué hacer?

El panorama suena desalentador, ¿cierto? Tal vez tú estés padeciendo esta enfermedad, tal vez sospeches que la padezcas al leer estos datos, o quizá estés observando con otros ojos a algún familiar o amigo que presenta los síntomas. Sea como fuere, te invito a mirar con mirada compasiva, con amor, a quien sea que esté padeciendo esta enfermedad, o crees que pueda estar padeciéndola. 

Lo primero es acudir a una consulta médica (puede ser del área de medicina general) para descartar la posibilidad de alguna enfermedad específica que esté provocando los síntomas. Una vez descartada esta posibilidad, debes buscar un especialista en neurología y reumatología que es quien va a hacer el diagnóstico del SFC.

Luego del diagnóstico

Una vez hecho el diagnóstico probablemente sientas en primer lugar un gran alivio al saber que lo tuyo tiene nombre, seguido de una tremenda frustración, impotencia, y/o turbación al saber que la enfermedad no tiene cura hasta la fecha y que no existe tratamiento totalmente efectivo para aliviar los síntomas.

Tranquilo, tranquila. No desesperes. Es muy importante mantener la calma y una actitud positiva. Hay que verle el lado bueno a la situación. Aunque parezca todo sombrío te puedo asegurar que aprenderás a encontrarle sentido. 

Hoy te invito específicamente a ver esta enfermedad como una OPORTUNIDAD. ¿Oportunidad de qué? De conocerte, de observarte, de ser tú mismo/a, de hacer todo a medida, a tu medida, de ser compasivo con otras personas que pasan situaciones similares, de cultivar una actitud a toda prueba.

Tips para abordar el síndrome de fatiga crónica:

  1. Respeta tus ritmos personales.
  2. Escucha tu cuerpo.
  3. Exponte al sol.
  4. Has ejercicio moderado diariamente.
  5. Practica ejercicios de respiración.
  6. Ten una dieta balanceada, rica en frutas, verduras y oleaginosas.
  7. No te compares ni con lo tú que eras antes, ni con nadie.
  8. Elabora una rutina a tu medida de acuerdo a tus necesidades y limitaciones.
  9. Canta y ríe con ganas. Eso producirá endorfinas, mejorando tu estado de ánimo, aliviando el dolor y ayudando a relajarte.
  10. Abraza a tus seres queridos. Abrazar sin prisas produce oxitocina, una hormona que nos hace sentir seguros, amados, y confiados.
  11. Cultiva una actitud agradecida. Esto facilita la liberación de serotonina, hormona de la felicidad.
  12. Es importante que entiendas que esta enfermedad no te define. Eres valioso/a y esta enfermedad te hace especial. Por medio de ella puedes llegar a adquirir una sensibilidad especial a tus propias necesidades y las ajenas.

Ya sea que tu fatiga sea un síntoma o una enfermedad, es fundamental cultivar una confianza absoluta en Dios. Tu dependencia de él hará más fácil el camino. El sostendrá tus manos, y te dará la confianza para seguir adelante, porque “el restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas”. Salmos 147:3

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”. 2 Corintios 1:3-4

Bibliografía

(1) http://scielo.isciii.es/pdf/ami/v23n5/revision.pdf

(2) http://revistas.utp.edu.co/index.php/revistamedica/article/view/7107

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