Fibromialgia

Fibromialgia y fatiga crónica son patologías cada vez más frecuentes. En la mayoría de los casos, las personas que las padecen han recorrido un gran número de especialistas y han realizado múltiples pruebas diagnósticas sin resultados claros.

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16 de mayo de 2019

La Fibromialgia es una enfermedad caracterizada por dolor crónico generalizado, la persona que lo padece manifiesta que “le duele todo el cuerpo”. 

Son procesos que deterioran gravemente la calidad de vida siendo muy invalidantes si no reciben tratamientos adecuados, y suelen instaurarse de manera progresiva para ir incrementándose hasta convertirse en una patología generalizada. 

El dolor, que generalmente va acompañado de sensación de quemazón, se localiza, esencialmente, en zonas musculares, tendinosas, articulares y viscerales. En muchos casos es tanto el dolor que se asocia a una mayor sensibilidad dolorosa con solo el tacto o roce en la piel.

De acuerdo a la intensidad del dolor, la fibromialgia puede ser leve, moderada o severa. Esto dependerá del impacto en la funcionalidad de la persona. La evolución es fluctuante a lo largo del tiempo, siendo peor el dolor en las mañanas que se asocia a rigidez y dificultad para movilizarse. Esto respondería a alteraciones de la microcirculación que condicionan a la hipoperfusión muscular. Situaciones de mayor quietud como viajes o trabajo de largas horas sentados en una oficina empeoran los dolores con mayor sensación de rigidez. Es por esto que el movimiento, la actividad física y los ejercicios de estiramiento mejoran la situación, ya que estimulan la circulación. 

Otra cuestión que puede empeorar el curso e intensidad del dolor son los cambios climáticos: mucho calor o mucho frio.  También las situaciones de estrés pueden producir marcados síntomas vinculados a la fibromialgia. 

Además del dolor, que como ya describimos puede ser intenso y generalizado en todo el cuerpo, la fibromialgia está asociada a la fatiga crónica, a trastornos del sueño, a dificultad para concentrarse o fallas en la memoria, también a dolores de cabeza o de cara, síndrome del intestino irritable, rigidez del cuerpo, dolores de cabeza o de la cara, malestar abdominal, vejiga irritable, parestesia, entumecimiento u hormigueo, dolores del pecho y mareos. 

Destacamos que el trastorno del sueño – es decir, cuando no se logra un sueño  reparador -está asociado a mayor dolor y fatigabilidad como así también a fallas cognitivas: fallas en la memoria, en la concentración e incluso en la  toma de decisiones. 

Por esto es de fundamental importancia abordar esta patología desde la interdisciplina. 

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Es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS desde 1992. Está clasificada con el código M79.7 de la clasificación internacional de las enfermedades (CIE-10) como una enfermedad de reumatismo no articular.

La fibromialgia constituye un problema sanitario con gran prevalencia, teniendo una importante afectación en la calidad de vida de los pacientes. Es un problema frecuente en la práctica clínica, su prevalencia difiere según la población estudiada siendo un 4% de afectación en la población general. Afecta mayormente a mujeres, aunque no se ha podido establecer hasta el momento por qué la predilección de género. 

El “tipo” de dolor generalizado genera un círculo vicioso negativo que paulatinamente afecta todas las áreas de desempeño de la persona incluyendo lo laboral, lo social y familiar. 

El Síndrome de Fatiga Crónica es un cuadro que se asocia con la fibromialgia pero no necesariamente están ligadas siempre ambas patologías.  La fatiga crónica es también una entidad clínica reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS. Se caracteriza por fatiga intensa que no logra revertirse con un reposo habitual y que empeora con la actividad física y mental. Es una enfermedad que puede afectar gravemente la calidad de vida de la persona afectada. 

El diagnóstico de estas dos patologías es eminentemente clínico, no puede ser diagnosticada por pruebas de laboratorio o por radiografías; incluso las biopsias musculares presentan resultados normales. Durante el examen físico general, tanto la movilidad articular como el equilibrio muscular y la exploración neurológica son normales, y no se aprecian signos inflamatorios articulares. Aunque la causa es desconocida, cada vez hay más evidencia respecto a una base genética que se expresa en determinadas circunstancias y que condiciona una respuesta anómala del Sistema Nervioso.

 La Fibromialgia responde a un incremento de la percepción del dolor a nivel del Sistema Nerviosos Central. Aunque los dolores se reflejen en regiones musculares, no hay procesos inflamatorios en dichas regiones, por ese motivo los medicamentos antiinflamatorios no disminuyen el dolor en este cuadro. 

Una de los neurotransmisores afectados en la fibromialgia es la serotonina, esta sustancia es importante para la regulación del dolor. Es por eso que uno de los tratamientos farmacológicos que se utilizan busca regular la serotonina y se encuentra dentro de la clasificación de antidepresivos, aunque esto no implique necesariamente que la fibromialgia esté relacionada con un cuadro depresivo. 

La evolución de la enfermedad es crónica, pero el pronóstico puede mejorar con un diagnóstico precoz, información correcta y un enfoque terapéutico acertado. 

No existe un tratamiento curativo hasta el momento, pero hay evidencia de resultados con tratamientos interdisciplinarios. El tratamiento se enfoca primero en la información, psicoeducación, técnicas de estiramiento, respiración y relajación, terapia cognitiva conductual para manejo de ansiedad, higiene del sueño, actividad física aeróbica recreativa. Hay investigaciones que sugieren una dieta sin gluten pues ayuda en la disminución de los dolores y también en la sensación de fatiga que presentan los pacientes con fibromialgia.

El tratamiento farmacológico no funciona de la misma manera en todas las personas, no hay ninguna medicación que por sí sola pueda eliminar toda la sintomatología, pero algunas combinaciones farmacológicas ayudan a disminuir el dolor, mejorar el sueño y reducir la tensión muscular, y esto realmente hace una diferencia positiva en el estado general de la persona. La combinación de disciplinas mejora la sintomatología y el pronóstico funcional del paciente.

Informe de la Dra. Evangelina Melgar, Especialista en Psiquiatría del Servicio de Bienestar del Sanatorio Adventista Del Plata

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