Un asesino silencioso, la hipertensión arterial

Los buenos hábitos previenen la hipertensión arterial, pero cuando ésta ya está instalada, son una herramienta fundamental en su tratamiento

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26 de septiembre de 2019

Todos alguna vez  hemos escuchado el término “hipertensión arterial” incluso es probable que en la familia tengamos personas que la padezcan, pero no siempre le damos la dimensión que realmente tiene. 

Muchos de nosotros, no nos tomamos el tiempo para controlar nuestra presión arterial, y lo cierto es que la presión elevada es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que con seguridad puede dañarlos. 

Hablar ligeramente de presión alta no parece tan importante, sin embargo puede tener consecuencias severas. Es por eso que le pedimos al Dr. Arnoldo Kalbermatter, médico especialista en cardiología y miembro de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial que nos acompañe para responder algunas preguntas específicas sobre el tema. 

Dr. ¿Podemos decir que el tema de la Hipertensión Arterial es importante?

Dr. Kalbermatter: Si, es realmente un tema muy significativo. Tanto así, que luego de reunirse las tres entidades más importantes en Argentina en el área de cardiología e hipertensión (Sociedad Argentina de Hipertensión, La Sociedad Argentina de Cardiología y la Federación Argentina de Cardiología), sacaron un documento conjunto en el tema de Hipertensión, preocupados porque esta enfermedad, sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. Y el principal factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. 

El problema es que su prevalencia va en aumento y el control y el grado de conocimiento sobre el tema, va en disminución. O sea, la Hipertensión sigue siendo un enemigo muy temido, pero a la vez desconocido. La gente convive con la hipertensión arterial muchos años sin saberlo, y solo se da cuando porque que tiene un accidente cerebrovascular, una hemorragia cerebral, un infarto agudo miocardio o alguna otra complicación. Por eso se la llama «el asesino silencioso». Es un enemigo que tiene pocos síntomas, o tiene síntomas que adjudicamos a otras cosas como por ejemplo un dolor de cabeza. Por eso la importancia de conocer sobre la hipertensión.

¿Qué es la presión arterial? ¿Qué es lo que medimos específicamente con el tensiómetro?

Dr. Kalbermatter: Nuestro sistema Cardiocirculatorio funciona más o menos de la siguiente manera: Tenemos una bomba fundamental que es el corazón, que bombea la sangre que viene del organismo hacia los pulmones donde es oxigenada, se cambia el dióxido de carbono por el oxígeno.  Luego baja de los pulmones, ahora oxigenada, otra vez al corazón y éste la hace circular nuevamente por todo el organismo nutriendo y llevando oxígeno a todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo. 

Este sistema funciona con un nivel de presión que se divide en dos: 

  1. La presión del bombeo del corazón que se llama fase sistólica (presión máxima) que evidencia la presión que se ejerce desde el corazón a todo el circuito arterial, en el momento del la salida desde el corazón a todo el cuerpo.
  2. Cuando el corazón se relaja para recibir más sangre, lo que se llama fase diastólica (presión mínima) es una especie de retroceso que responde al no bombo del corazón. 

Y este movimiento de la presión se produce en cada latido del corazón, lo que tiene que estar regulado a ciertos niveles específicos para considerarse normal.  De esta manera, con una presión arterial en los valores adecuados, la sangre puede llegar de forma correcta a cada órgano y tejido del cuerpo sin problemas. 


¿Cuáles serían estos valores normales en la presión arterial?  

 Dr. Kalbermatter: En la fase sistólica (presión máxima), ese impulso de la sangre del corazón hacia los tejidos, tiene que estar en un valor menor a 140 milímetros de mercurio de presión máxima. En la jerga habitual se le dice “menos de 14”. Y en la  fase diastólica (valor mínimo), cuando el corazón se distiende, el valor normal es menor a 90 milímetros de mercurio. En la jerga común sería “menos de 9” 

En un paciente mayor de 18 y menor a 75 años de edad, se esperaría encontrar como valor normal 120, 130, 110 milímetros de mercurio en la presión máxima, en la mínima 85, 83, 87, hasta 90. Si hay un valor superior a 140 o a 90 en por lo menos tres controles sucesivos en días distintos, estamos en condiciones de hacer un diagnóstico de hipertensión arterial. 

¿Qué pasa con estas personas a las que se las denomina hipertensas, cómo se las diagnostica?

Dr. Kalbermatter: El diagnóstico de hipertensión es uno de los más sencillos y simples, porque es un diagnóstico absolutamente incruento (no necesita extracción de sangre), con un aparato electrónico relativamente económico, que es posible tener en casa. 

De esta manera a través de un control esporádico podemos verificar los valores de nuestra presión arterial, y de nuestra familia, prestando atención al momento de exceder estos valores de 140 de máxima o 90 de mínima. 

El tema es no entrar en una patología que se llama presuromanía, que es la manía de controlarse la presión a cada rato, por si acaso sube…  Ademas, tenemos que darle importancia a lo que se llama “variabilidad”, en los organismos vivos la presión varía, según la hora del día, la edad, la estación del año, la alimentación, los niveles de hidratación, el estado anímico, hay muchos aspectos que hacen que la presión varíe. Pero esa variabilidad tiene un techo y un piso dentro de la cual puede fluir sin afectar nuestro organismo. 

 Entonces, el diagnóstico es muy sencillo, tomarse la presión en condiciones adecuadas. Y por qué resalto esto?, porque muchas veces llegan al consultorio, personas asustadas alegando hipertensión porque se la tomaron una vez y les dio un valor de 150. Luego se la volvieron a tomar y les dio 120. Resulta que el valor subió luego de una discusión acalorada. Eso no es hipertensión. Solo fue un pico hipertensivo aislado por un factor emocional. 

O por ejemplo: un pico de presión alta por haber comido un alimento que tenía mucha sal, esta se llama hipertensión sodiosensible que es muy común en pacientes mayores de 60 años por no tener un manejo adecuado de la sal. 

Por eso debemos tener cuidado al diagnosticar, no hay que minimizar ni subestimar las cosas. Debemos hacernos controles periódicos a modo de prevención y tener algunos cuidados específicos para el correcto control de la presión arterial:

  1. ¿En qué brazo y a que altura nos tomamos la presión? Por consenso internacional el brazo correcto es el derecho, pero puede ser tomada en cualquiera de los dos brazos, teniendo en cuenta que puede haber una diferencia de hasta 10 milímetro de mercurio entre un brazo y el otro, lo que es considerado normal. E lugar correcto es en el antebrazo a unos dos centímetros del pliegue del codo, nunca sobre el pliegue del codo, colocando el brazalete adecuado para el tamaño del brazo. 
  2. ¿Cuál es la posición correcta del cuerpo al mediros la presión? No debemos cruzar las piernas y los pies deben estar correctamente apoyados en el suelo, para no sobredimensionar la presión. La manos apoyadas sobre la falda en posición de descanso. El brazo con el que se mide la presión debe estar en posición relajada, a la altura del corazón. La espalda bien apoyada en el respaldo de la silla. Todo el cuerpo debe estar en posición de reposo. Permaneces callado y con un espíritu calmo. 
  3. ¿Cuál sería la condición orgánica adecuada para tomarse la presión? Esperar de 3 a 5 minutos para lograr que haya un estado basal (tasa metabólica en reposo) de la presión arterial. No se puede esperar una presión arterial tranquila, como la superficie de un lago, su uno es una mar turbulento. Si tuve un día difícil, con altos y bajos emocionales o si vengo de realizar una actividad física violenta, no puedo esperar que mi presión arterial esté clama. En estos casos la presión nos dará un valor alto, pero no tenemos que tomarlo como un diagnóstico de hipertensión. Por eso debemos esperar el tiempo adecuado de reposo para que nuestro organismo entre en estado basal y podamos medir la presión correctamente. 

¿Qué relación tienen nuestros hábitos de vida con la hipertensión arterial?

Dr. Kalbermatter: Nuestros hábitos de vida contribuyen y mucho, a desarrollar la hipertensión arterial. A su vez, cuando recibimos a un paciente con una hipertensión severa, de 180 o 190 milímetros de mercurio en forma persistente, todo lo que es estilo de vida y hábitos contribuye con el tratamiento de esta enfermedad. Los buenos hábitos previenen la hipertensión arterial, pero cuando ésta ya está instalada, son una herramienta fundamental en su tratamiento. Lamentablemente es una herramienta muchas veces olvidada en el área médica y además es la más difícil de llevar adelante. 

Es más fácil indicar una medicación para tomar todas las mañanas, que cambiar algunos hábitos y modificar el estilo de vida, lo cual requiere compromiso, tiempo, dedicación, etc… 

Un medicamento puede traer efectos colaterales que son perjudiciales para otras partes del organismo. Un buen estilo de vida tiene efectos colaterales que son beneficiosos para todo el organismo.  

Un solo hábito, como por ejemplo: bajar el consumo de sodio, pues tener efectos de mejoría en el cerebro, el corazón, los riñones, me ayuda a bajar de peso lo que me beneficia al bajar también el colesterol, mejora mi resistencia al esfuerzo, mi calidad de vida en general. 

El hecho de caminar 30 min por día, es una sola indicación que tiene 20 beneficios demostrados científicamente 

Cuando hablamos de etilo de vida nos referimos especialmente a tres aspectos: 

  • Alimentación: debemos preguntarnos: ¿Qué, cómo, cuánto, de qué calidad, con cuánta sal estamos consumiendo? En Toda América se consume 3 veces más sal de la que deberíamos consumir. Lo recomendado es 4.8 gs de sal y nosotros consumimos 15 gs. Y la sal produce hipertensión. Generalmente no nos damos cuenta porque la sal está escondida en los alimentos procesados, los embutidos, los snacks, el queso y el pan. Debemos también cuidar la ingesta de grasas. Y no olvidarnos de consumir alimentos ricos en potasio: frutas, verduras, hortalizas. La hoja de la remolacha es una fuente rica en potasio. 
  • Actividad física: tanto para prevenirla como para tratarla. Debemos preguntarnos: ¿Qué actividad física estoy realizando? Caminata, deporte, gimnasio. De acuerdo a la edad y a la resistencia física de cada uno.
  • Hábitos tóxicos: alcohol, drogas o tabaco. ¿Tengo alguno de estos vicios que perjudican mi salud? Lo mejor es erradicarlos por completo de nuestra vida.

¿Existen otros grupos de riesgo para esta enfermedad?

Dr. Kalbermatter: Los grupos de riesgo más importante son las embarazadas, los diabéticos y os pacientes con enfermedades renales. 

Entrevista realizada en el programa radial «Por su Salud» del Sanatorio Adventista del Plata – Argentina

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