Descubrí que tengo cáncer, ¿y ahora?

Escribo este texto con propiedad. Hace casi cuatro años recibí esta noticia y lo confieso, ¡NO fue fácil!

Alessandra Guimarães

Periodista y gestora de contenido

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25 de octubre de 2019

¡Sí, no es fácil recibir esta noticia! Saber que las cosas no están bien dentro de nosotros es un sentimiento bastante malo. También es difícil, por no decir aterrador, tener que decir en voz alta: ¡tengo cáncer!

Es como si la vida estuviera en pausa. Además, automáticamente, el pensamiento que comienza a gobernar todo es: “Voy a morir”. Se siente terrible!

Escribo este texto con propiedad. Hace casi cuatro años recibí esta noticia y lo confieso, ¡NO fue fácil!

Los planes futuros se dejan de lado. Los sueños se detienen. Y la vida, una vez hermosa, adquiere un sabor diferente, uno amargo y difícil de tragar.

Si acabas de recibir esta noticia, quiero darte tres consejos que te ayudarán a lidiar con esta nueva realidad.

Primero …

¡Cálmate, respira profundo!

Incluso conociendo a alguien que ya ha tenido la enfermedad o incluso viviendo de cerca con un paciente, no hay NADA que nos prepare para escuchar: ¡Tienes cáncer!

Después de las noticias, el mejor consejo es poner la cabeza en su lugar, respirar profundamente y enfrentar el problema.

¿Tiene que operar? ¡Entonces vamos! ¿Tienes que comenzar la quimioterapia? ¡Comienza ahora! ¿Se te caerá el pelo? Probablemente, pero volverá a crecer!

Estar tranquilo es fundamental para pensar en esta nueva fase de manera equilibrada.

El miedo y toda la tensión que rodea el tratamiento puede hacer que pierdas el control. Pero realmente lo que necesitas ahora, es estar tranquilo!

Habla con los miembros de tu familia (porque el cáncer es una enfermedad que afecta a todos los que te rodean) y pídeles que te ayuden a tener momentos pacíficos durante el tratamiento.

Además, trata de no preocuparte por lo periférico. Tu prioridad debe ser el tratamiento y las demandas que traerá: descanso, nuevos hábitos alimenticios y pensamientos positivos.

“¡Solo tengo cáncer!”

El cáncer sigue siendo un gran tabú. A muchas personas ni siquiera les gusta decir el nombre de la enfermedad y simplemente dicen “esa mala enfermedad”. Pero desafortunadamente, son estas posturas las que perpetúan el tabú.

El cáncer es una enfermedad seria y grave. Pero hoy, tener cáncer no es un diagnóstico de muerte, como lo fue en el pasado.

Cada año, los avances de la investigación médica y los nuevos métodos de tratamiento, con buenos resultados, se incorporan a los protocolos y las posibilidades de curación son cada vez mayores.

Hoy en día, obtener un diagnóstico de cáncer significa que habrá que someterse a una atención médica exhaustiva. Pero no significa vas a morir.

Desmitificar la enfermedad es una excelente manera de tener optimismo durante el tratamiento. El cáncer no debe ser un monstruo que esté a punto de devorarte, sino solo un obstáculo temporal.
Por lo tanto, es bueno hacer un ejercicio mental diario hasta convencerse de que “¡Solo tengo cáncer!”.

Y por último, el consejo más importante que puedo darte después de recibir la noticia de un cáncer es: ¡Confía!

La fe y el proceso de cura

Aquí en el blog, ya hablamos sobre la importancia de la fe en el proceso de curación de una persona. Recordando que ya hay estudios científicos que abordan la creencia en algo superior, como un aliado en los tratamientos de salud. ¡Y gracias a eso viví!

En el proceso de mi tratamiento, qué incluyó varias hospitalizaciones, malestar constante, pérdida de cabello y pérdida de peso: busqué fortaleza en la fe para hacer frente a los peores días.

Puede que no tengas la misma creencia que yo, pero te aseguro que confiar en que hay alguien que te protege, te dirige y alivia el dolor y el sufrimiento fue lo que me dio la esperanza de seguir luchando para sobrevivir.

Un día, en una de las hospitalizaciones, uno de los médicos me dijo que mi fe era un ingrediente poderoso. Comentó que los pacientes con esperanza, fe y confianza de que hay algo más grande, tienen mejores resultados.

Desde mi experiencia, digo: confiar y creer en un Poder Superior fue fundamental para el buen resultado de mi tratamiento.

¡Si crees que este artículo puede ayudar a alguien, compártelo!

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