La increíble historia de un atleta trasplantado

¿Existe vida después de un trasplante? Conozca la historia de un bancario que se volvió atleta mundial, luego de enfrentar dos cánceres y un trasplante de médula ósea.

Alessandra Guimarães

Periodista y gestora de contenido

9 Artículos


24 de septiembre de 2018

Antes de contar la historia de este atleta y del trasplante de médula ósea que realizó, es importante contextualizar la situación del trasplante de órganos y tejidos en Brasil. Para eso, tenemos que volver 50 años hacia atrás…

El primer trasplante de órganos en Brasil ocurrió hace 50 años. Desde ese entonces, cientos de procedimientos ya se han realizado y el país se ha convertido en una referencia en trasplantes. Pero, según la Asociación Brasileña de Trasplantes de Órganos (ABTO), más de 33 mil personas todavía esperan por la tan anhelada llamada telefónica que cambiará sus vidas.

La fila de espera de pacientes para el trasplante de órganos es única, tiene en cuenta la gravedad del paciente y los criterios regionales. Por ejemplo, si un órgano está disponible en Goiás, se inicia una búsqueda por pacientes del mismo estado o lugares cercanos. Si no hay un potencial receptor, el órgano queda disponible para pacientes de todo el país.

Desde enero de 2008 hasta junio de 2018, 75 mil trasplantes de órganos se realizaron en el país. los órganos más trasplantados fueron: corazón, hígado, páncreas, pulmones y riñones. Pero hablar sobre trasplante de órganos, generalmente implica dos sentimientos: alegría y tristeza. En la mayoría de los casos, los trasplantes se realizan a partir de órganos de pacientes que han fallecido. La tragedia de unos, produce esperanza en otros.

Pero no todos los trasplantes implican la muerte de quien dona. El trasplante de riñón, por ejemplo, se puede hacer a partir de un donante vivo. El trasplante de médula ósea se realiza necesariamente con el donante en vida. Desafortunadamente, la falta de información y concientización de la población sobre el procedimiento, hace que surjan mitos que nada contribuyen para quien espera un donante compatible

Incluso con 4 millones de personas registradas en el banco de médula ósea, la posibilidad de encontrar un donante compatible es alrededor de 1 en 100 mil. Debido a la mezcla de razas del pueblo brasileño, encontrar la compatibilidad entre el voluntario registrado y el paciente sigue siendo un desafío.

Vida después del trasplante de médula ósea

La pasión por el deporte siempre estuvo en la sangre de Rodrigo Machado. Como atleta federado de natación, su sueño siempre fue participar en una olimpiada, pero a los 17 años terminó su carrera de nadador para seguir otros caminos. Tiempo después, pasó en un concurso público e inició su carrera como bancario. Ahora más que nunca las piscinas y el sueño de participar en una competición mundial como nadador, quedaron a un lado.

En 2012, a los 40 años, después de participar en una media maratón (ya que nunca dejó de ejercitarse), Rodrigo empezó a sentir fatiga, cansancio y mareo. Fue internado y pocos días después, recibió una noticia difícil de encarar: estaba con leucemia. El tratamiento incluía la quimioterapia y un trasplante de médula ósea. En el caso de Rodrigo, su hermana fue la donante de las células, pues ella era 100% compatible con él (la probabilidad de que los hermanos sean compatibles es de apenas el 25%). El trasplante fue un éxito y Rodrigo continuó su vida apoyándose en tres pilares: fe, alimentación y ejercicios físicos.

Pero tres años después, Rodrigo descubrió que estaba con un nuevo tumor, una derivación rara de la leucemia. Debido el tratamiento, que esta vez fue mucho más agresivo, no puedo ejercer dos de sus pilares fundamentales. ¡En ese momento la fe era todo lo que tenía!

Después de meses de tratamiento y recuperación, Rodrigo descubrió la existencia de las Olimpiadas de los Trasplantados, y su antiguo sueño comenzó a ganar espacio nuevamente. Él recuerda, “Un año después del alta médica, busqué a la médica que me acompañaba y le dije que me gustaría participar en las olimpiadas de los trasplantados, ella me dijo que, si ese era mi sueño, debería ir”.

Aunque estuvo muchos años lejos de las piscinas, Rodrigo retomó los entrenamientos para las olimpiadas que ocurrirían poco tiempo después, exactamente en ocho semanas. Después de dos meses de entrenamiento, el atleta viajó a España para realizar su gran sueño. Rodrigo era uno de los dos mil doscientos competidores de la World Transplant Games de 2017, una competición reconocida por el Comité Olímpico Internacional, que contempla 16 modalidades deportivas, con representantes de 52 países. Allí se encontró con otros atletas que pasaron por trasplantes de corazón, riñón, hígado, pulmón, etc.

Rodrigo participó en cinco pruebas de natación. Volvió a casa con dos medallas de oro, tres de plata y el récord mundial en una de las pruebas. Así lo expresó con orgullo “Las medallas fueron de extrema importancia, pero lo más importante fue haber conocido en Málaga, verdaderos campeones, campeones de la vida, eso es lo más importante que he traído. El tiempo es vida, tenemos que valorar todos los momentos. Gracias al trasplante de médula ósea, realicé mi sueño de niño”

 

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