Suicidio: ¿Por qué las personas se quitan la vida?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 90% de los casos podrían haberse evitado.

Alessandra Guimarães

Periodista y gestora de contenido

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10 de septiembre de 2019

¡Hablar de suicidio no es fácil! La idea de que el tema en si ya es incómodo y genera molestias, hace que las personas que tienen ganas de quitarse la vida se escondan en su dolor.

Y para romper este tabú, el mes de septiembre se ha separado en todo el mundo para trabajar en la concientización sobre suicidio y, por lo tanto, tratar de reducir la cantidad de casos que desafortunadamente sigue creciendo.

Solo para tener una idea, en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 800 mil personas mueren cada año debido a muertes autoinfringidas.

Sorprendentemente este número es mayor que los casos de homicidio anuales en todo el mundo. Por lo tanto, el suicidio es un grave problema de salud pública.

Pero, ¿por qué la gente se quita la vida?

Hay personas que piensan (y a menudo dicen): “¡fulano o mengano no tenían ninguna razón para quitarse la vida!” Este pensamiento equivocado es lo que hace que millones de personas sufran sus dolores emocionales en silencio.

Pero el deseo de morir no solo se deriva de una vida complicada, con carencias o dificultades. La sensación de poner fin a todo puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad o clase social.

Pero según el folleto “Suicidio: Informar para prevenir”, producido por la Asociación Brasileña de Psiquiatría (ABP) y el Consejo Federal de Medicina (CFM), hay dos factores de riesgo principales para el suicidio:

  • Intento previo: las personas que han intentado quitarse la vida corren entre cinco y seis veces más riesgo de volver a intentarlo. Se estima que la mitad de los que se suicidaron lo habían intentado antes;
  • Enfermedad mental: Casi todas las personas que se suicidaron tenían algún trastorno mental, en muchos casos no diagnosticado o no tratado adecuadamente.

De los trastornos psiquiátricos, los más comunes incluyen depresión, trastorno bipolar, trastorno de la personalidad, alcoholismo y abuso o dependencia de otras drogas.
Por supuesto, no todos los que ponen fin a su vida sufren algún trastorno emocional. Sin embargo, el suicidio y la depresión poseen una fuerte relación, porque el 70% de las personas que se quitan la vida sufren de depresión.

De los que se suicidan, la mayoría no desea morir. ¿Cómo se entiende? ¿Te pareció confuso? Te lo explicamos …

La persona que pone fin a su vida, o que tiene ideas suicidas, en realidad quiere terminar con su dolor y terminar con los problemas que parecen no tener solución.

Cuando esta persona siente que no hay salida, la idea de la muerte se convierte en la solución más rápida. Es decir, la voluntad de morir es un escape de la realidad.

El papel de quienes escuchan un desahogo sobre este tema es muy importante. Necesitamos tratar con seriedad a quien habla sobre suicidio. La forma en que actuamos con alguien que piensa en esta alternativa, puede servir como un rescate de la esperanza, o un pequeño impulso para tomar una decisión a favor de la vida.

¿Qué hacer para evitar que alguien se suicide?

Antes de que una persona tenga el deseo de quitarse la vida, se pueden percibir algunos signos como: descuido sobre el cuidado personal, falta de apetito, autolesiones, cambios de humor, aislamiento o cualquier cambio repentino en el comportamiento.

Entonces, si una persona se comporta de manera diferente a lo habitual, ¡Presta atención!

Después de esta observación, en una conversación ligera y abierta, debes preguntar si algo está sucediendo. ¡El problema puede provenir de múltiples canales!

¡Tu función, entonces, es FOMENTAR la búsqueda de tratamiento con un psicólogo o psiquiatra! Estos profesionales son únicos en su capacidad para tratar a personas con problemas emocionales.

Existen otros signos que también denuncian los pensamientos suicidas de un individuo. Es por eso que debemos ser conscientes y no ignorar estos comentarios alertas:

  • “Voy a desaparecer”.
  • “Te dejaré en paz”.
  • “Desearía poder dormir y nunca despertar”.
  • “No tiene sentido tratar de hacer algo para cambiar, solo quiero suicidarme”.
  • “Si no existiera, las cosas serían mejores”.

¡Para la prevención real del suicidio, lo más importante es la ruptura de los tabúes! Hablar sobre el suicidio es importante para la prevención.
¡Cuando prestas atención al problema de la persona y le muestras que no está sola, tu influencia le dice que la vida es mucho mejor que la muerte!


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