Suicidio, hay esperanza para quienes sufren

Cada 40 segundos alguien se quita la vida. Estas personas no quieren realmente morir sino parar de sufrir. Hay alternativa…

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25 de septiembre de 2022

Estaba en una alegre reunión social en mi casa, y por comer un rico postre, cuando sonó mi celular. Era una llamada del sector de emergencias del sanatorio donde trabaja como capellán. La situación: una joven intento quitarse la vida.

Fui inmediatamente al lugar. Cuando llegué, encontré a aquella chica de 15 años acostada en una camilla. Su cuerpo temblaba y su rostro era una mezcla de miedo, tristeza y enojo. Los problemas de la vida habían hecho colapsar ese corazón juvenil. Un corazón que fue creado para vivir y soñar, pero el dolor lo estaba destruyendo.

Gracias a Dios, ella sobrevivió aquel día. Sin embargo, si tardaste algunos segundos para leer estas primeras líneas de mi texto, quiero que sepas que, lamentablemente, alguien ya se habrá quitada la vida en este mismo instante.

Según las estadísticas, cada 40 segundos hay un suicidio. Según estos datos, cada año se suicidan cerca de 700.000 personas.


La importancia de hablar sobre el tema.

Estas personas no quieren realmente morir sino parar de sufrir. Por ello, ven la muerte como una salida; El sufrimiento se vive con tanta intensidad, que la mente se bloquea para ver otras formas de manejar el dolor y el estrés de la vida. La mayoría sufren un trastorno mental que precipita la ideación suicida.

Suicidio, ¡no está todo perdido!

Es importante recordar que el duelo no es un pozo sino un camino que necesitas transitar.

En ese camino habrá preguntas sin responder y emociones incomodas (tristeza, culpa y enojo). Necesitarás hablar de lo sucedido, llorar y buscar ayuda profesional.

Sin embargo, no debe ser un camino solitario. Porque otros estarán para acompañarte. Pero, sobre todo, Dios desea acompañarte en este inmenso e inexplicable dolor.

Es por eso, que la fe, la oración y la lectura de la Biblia, pueden traer paz y esperanza a tu vida, aunque te cueste entender todo lo que ha sucedido.

Según la Biblia, la muerte es un estado de inconsciencia para todos los que hayan fallecido. El ser entero deja de existir.

Sin embargo, gracias a la vida, muerte y resurrección de Jesús, la inmortalidad está disponible para los creyentes. Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” (Juan 11:25). 

Esta inmortalidad será otorgada cuando Jesús regrese nuevamente a la tierra. En aquel glorioso día, los que duermen en la tumba, se levantarán inmortales. ¡La muerte será vencida!

Ahora, no es emocionalmente sano, generar ansiedad sobre cuál será el destino final de quienes ya no están. Si será salvo o no. Quien conoce y juzgará los corazones es Dios.

Debemos confiar en su carácter justo y misericordioso. Por lo tanto, si Dios así lo resuelve, cuando Jesús regrese, volveremos a encontramos con aquellos que la muerte nos arrebató. ¡Qué gran esperanza! Te invito a descansar en esta preciosa promesa.

Suicidio, ¡hay alternativa!

Para ti que estas sufriendo en el silencio. Que tus ganas de vivir ya no están. Que deseas abandonar tus sueños y tu propia vida.

suicidio
La muerte no es la respuesta a tu dolor

Quiero animarte a mirar un poco más allá del dolor.  Que no veas una solución, no significa que no exista. Porque la mente muchas veces se autoboicotea.

Nuestros pensamientos pueden mentirnos y distorsionar la realidad. Por la tanto, necesitas prestar atención a tu forma mental de gestionar la realidad que vives. Un profesional de la salud mental puede ayudarte en esto.

Sin embargo, lo más importante que debes saber es que no estás solo. No te aísles con tu sufrimiento. Busca ayuda en gente de confianza. Necesitas hablar de lo que tu sucede. El mismo hecho de hablar será terapéutico.

Repito: No estás solo. El mismo que planificó y decidió tu existencia, promete a estar a tu lado siempre. Ahora mismo puedes hablar con Él mediante la oración y expresar todo tu dolor e impotencia.

Y como respuesta a tu oración, a su tiempo y a su manera, Dios puede mostrarte la salida. Por lo tanto, enciende tu fe en medio de las tinieblas del sufrimiento.

Sigue el ejemplo del rey David que dijo: “Sé que el Señor siempre está conmigo. No seré sacudido, porque él está aquí a mi lado” (Salmos 16:8, NTV)

Además, abre la Biblia y deja que las promesas allí escritas iluminen tu mente oscurecida por la tristeza, la ansiedad y la culpa. Porque la Palabra de Dios es “una lámpara que brilla en un lugar oscuro” (2 Pedro 1:19, NTV).

Para finalizar, deseo que las siguientes palabras de Jesús den nuevas fuerzas y nuevas motivaciones a tu corazón:

“No temas, cree solamente” (Marcos 5:36).

“Ten ánimo, hijo[a]; tus pecados te son perdonados” (Mateo 9:2).

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4).

“Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.” (Mateo 11:28, NTV).

“Mi propósito es darles una vida plena y abundante” (Juan 10:10, NTV).

“No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí… Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy” (Juan 14:1-3, NTV).

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

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Lic. Germán Granberg, Capellán en el Sanatorio Adventista del Plata.

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